“ Los analistas a veces nos preguntamos quién habla,

 también se podría decir quién escribe”

Norma Ferrari

Es un gusto para mi, el día de hoy, hacer en una especie de asociación libre para lograr así varios acercamientos a la obra de Miguel Ángel Asturias. Desde ya pongo sobre la mesa que esta exposición plantea distintas y quizá nuevas formas de leer al maestro Asturias y por lo mismo dejará más  preguntas que respuestas. Intentare realizar tres acercamientos, que por tiempo y técnica quedaran inconclusos. Tendré como meta generar un efectivo intercambio y discusión con ustedes los que me escuchan y por supuesto con mis respetables compañeros de mesa.

El discurso literario al igual que el discurso del analizante es algo que no se puede tomar a la ligera, que no se da a comprender. Discurso que ante la escucha activa es más que simples sonidos emitidos por unas cuerdas bocales, más que un puñado de letras gramaticalmente ordenadas.  Se trata de creaciones cuyo cuerpo son las  palabras, las que el autor utiliza y las trasciende, con esto desea decir mas allá de ellas mismas. Finalmente el manejo lúdico de las propias palabras deviene como objeto de la literatura. La narrativa del Premio Nóbel de Literatura el maestro Miguel Ángel Asturias no se escapa a este decir, sabiendo que no podemos tirar al diván su producción nos aproximarnos a ella para leer entre líneas tratando de desentramar lo que nos dice. Se puede leer, un poema, una novela, una obra de arte en general, pero no al sujeto que la ha producido, porque solo en la lectura de lo acontecido dentro del dispositivo analítico se produce el sujeto del inconsciente.

Primer acercamiento: “Las pasiones imaginarias”.

La producción creativa de Asturias – como la de todo creador – no puede estar desligada de su historia; Albizúrez (1998) nos dice  “…entre la vida del autor y su entorno existe una continua interacción directamente vinculada con el texto literario…”. Asturias en sus obras “El señor Presidente” pero sobre todo en “Leyendas de Guatemala” nos acerca al sujeto en la ciudad, los imaginarios sociales, las nuevas comunidades, las grafías usuales del duelo y las pasiones imaginarias de un pueblo guatemalteco marcado por una historia política y cultural muy singular. En “Leyendas de Guatemala” Asturias rescata, re-crea y conserva poéticamente, el pasado mítico de la cultura guatemalteca y parte de la tradición oral de su país; siendo ellas un reflejo de la forma de ser, pesar y vincularse del guatemalteco. Así mismo con “El señor Presidente” expone la degradación y pérdida de autenticidad de un pueblo que vivió  una dictadura y con esto desenmaraña cierta negación y el abatimiento de una época históricamente significativa para Guatemala. El autor nos enmarca así, en una posición humana en la que recae el aprovechamiento del otro como semejante y la prolongación de una lugar en la dialéctica de amo y esclavo. Atraviesa tan eficientemente y con convencimiento las circunstancias de la nación de aquella época. Lo que nos revela llega a  agitarnos y enseñarnos desairadamente lo evidente de una falta como seres.

Estos dos ejemplos en la obra de Asturias ahondan en el testimonio y lo vuelve memorable, se trasforman en metáfora de un evento social perpetuándolo para bien, en el sentido que los ubica con su particularidad y consecuencias y los trae constantemente para dar fe de sí mismos. Detengamos aquí. Deseo resaltar lo siguiente y con esto hacer un corte en este primer acercamiento, que deja inconclusa la elaboración. Es innegable la relación del entorno, la historia y los traumas de Asturias en su obra y cómo es que esto se produce creativamente en testimonio. A través de estos textos Asturias reconstruye la experticia, propia y quizás la de un pueblo.

Segundo acercamiento: “la voz del otro”.

La obra de Asturias es – en ciento sentido – Literatura testimonio. Sé que iniciar este segundo acercamiento con esta oración puede despertar algunas pasiones y cuestionamientos. Sin embargo por el desarrollo y la vinculación que haré más adelante, pude decir que: la obra de Asturias es, en ciento sentido, literatura testimonio. En el sentido metafórico. Tres de las características de la literatura testimonio son: primero que “habla por el subalterno”, segundo: el “autor” es aquel que organiza el  discurso, del subalterno destinándolo a cumplir un objetivo definido, que quizás tenga sentido político o social; Tercero que hace, como diría Kristeva (2000) al referirse a la experiencia literaria, una “llamada a la razón, a lo imaginario, al inconsciente del lector”. La literatura asturiana tiene estas características esenciales: es la voz de “otro” subalterno, está organizada por su autor y de muchas formas “llama a la razón”. Para este momento nos podemos preguntar ¿cuál es ese otro de la obra de Asturias.? Basados en que el contexto es importante en la obra – tal y como lo desarrollamos en la primera parte de este trabajo – y conociendo la historia de Guatemala y otros países, en los que se desarrollaron coyunturas políticas y sociales parecidas, ese “otro, subalterno” por el que habla el maestro Miguel Ángel es el pueblo guatemalteco, incluso el latinoamericano.

Casi para nadie en Guatemala o en la comunidad internacional le es ajeno el conflicto armando de 36 años. Durante estos años de guerra la libertad de expresión se ve coartada, se prohíbe la lectura distribución y tenencia de libros con contenido social o filosófico; es prácticamente imposible hacer una critica social a las formas de gobierno, políticas de estado o simplemente manifestar una ideología distinta a la impuesta sin correr el riesgo de ser reprimido. Es aquí donde la poesía, los cuentos y leyendas, las novelas de autores como Benedetti, Galeano y el mismo Asturias, adquieren en Latinoamérica una función de expresión, de manifestación social, en una voz para y del pueblo. Comprendemos entonces por qué es, en cierto modo, la obra de Asturias, es testimonio.

Tercer acercamiento: “De la voz de otro subalterno al Gran Otro del Psicoanálisis”.

Para este tercer y último acercamiento, abordaré también a “ una voz de Otro”, diferente pero posiblemente análogo al otro subalterno de la literatura testimonio. Me refiero a un gran Otro desde el psicoanálisis. Lacan nos dice en su El Seminario 2  “Si la palabra se funda en la existencia del Otro, el verdadero, el lenguaje está hecho para remitirnos  al otro objetivado, al otro con el que podemos hacer todo cuanto queremos, incluido pensar que es un objeto, es decir, que no sabe lo que dice. Cuando nos servimos del lenguaje, nuestra relación con el otro juega todo el tiempo en esa ambigüedad. Dicho en otros términos, el lenguaje sirve tanto para fundarnos en el Otro, como para impedirnos radicalmente comprenderlo. Y de esto se trata en la experiencia analítica. El  sujeto no sabe lo que dice, y por las mejores razones, porque no sabe lo que es”. (Pág. 367 y 370, Seminario 2,  J. Lacan)

No se trata de reducir, cómo se escribe esa relación, sino de que el sujeto la asuma en su lugar. El análisis consiste en hacerle tomar conciencia, no con el yo del analista, sino con todos esos Otros son sus verdaderos garantes, y que no ha reconocido. (Pág. 370). Es decir que el gran Otro designa la alteralidad radical, la otredad que trasciende, la otredad ilusoria de lo imaginario, porque no puede asimilarse mediante la identificación, de modo que el gran Otro esta inscrito en el orden simbólico. Lacan coteja esta alteralidad radical con el lenguaje y la ley.  Ese gran Otro es pues aquel al que se le demanda algo esperado una respuesta. Es decir, el artista, ante un impase crea, pero esta creación, ya cristalizada, se dirige a los lectores (como masa, como cultura); es decir que la producción artística es la respuesta de ese Otro y ésta va dirigida a los otros que de alguna manera la internalizan, constituyéndose así parte de los significantes culturales de la sociedad y separándose totalmente del sujeto que la creo.

Según Foucault, la escritura es aquel espacio donde todo autor desaparece, constantemente muestra su ausencia  en su obra. Esta misma muerte, perpetúa, letra tras letra es a su vez un intento desesperado del autor por mostrar algo de lo que de él se producen, que es escritura. Para el escritor, su creación, esa otra forma de nombrarse, separada de él, es su particular forma de mostrar ante el Otro, su lector  – de los lectores como masa, como lo social – eso tan familiar que le angustia.  Cada uno de los versos son, ordenados de una forma confortable y estética, marcas de su constitución como sujeto; y al mismo tiempo un devenir de su deseo. Todo engendro poético entonces es un producto del sujeto, no así una narrativa vulgar reveladora de los nudos del inconsciente; digo con esto que aunque hay vestigios de lo social y colectivo – por que todo artista esta atravesado por la cultura – solo hay verificación en el uno por uno. Lacan se refería como “patanería” a la posición de algunos psicólogos, que apelando a la simpleza, inculpan patologías a ciertos autores a partir de su producción.

A manera de conclusión: “Nosotros los lectores el Otro de Asturias”.

La relación de la historia, el entorno y la vida misma del autor plasmadas en la obra; la función de voz de un otro, que es un pueblo sin voz por la represión social y por que no, esclavo de su misma cultura; y por último la mirada que del autor que nos ubica, a los lectores como su punto de referencia, cierta ley que lo dicta. Nos dice que hoy, somos nosotros los lectores latinoamericanos y  sobretodo los guatemaltecos ese otro subalterno; El maestro logra, con su obras, desentrañar nuestras historias y en un grito literario habla por nosotros. Pero también somos un gran Otro al que Asturias acude y apela, al que Asturias se muestra con sus angustias y su forma particular de significarlas. Acude a nosotros y nos pide dar fe. Fe de lo creativo de su arte y fe de esa voz que en el tiempo también ha sido nuestra propia voz.

Finalmente ¿porque el Otro de Asturias?.  Porque  se constituye como otro desde creación que traspasa los limites de su subjetividad y pasa a ser para de los significantes culturales de la sociedad, que atraviesan la constitución subjetiva de los ciudadanos.  Lo simbólico aquí tiene un papel preponderante. Como cultura, así es, y no solo de lo creativo de su arte sino también de los entramados culturales de donde surgió; es decir que al final todos somos responsables. Responsables de lo que de nosotros mismos, como latinoamericanos, como guatemaltecos, como lectores hay en la obra de Miguel Ángel Asturias. Porque al no parecernos ajena la obra nos implica, y somos sujetos de ella.

Borges en su libro “El Aleph” nos cuenta que cuando él escribía, imaginaba que alguien le estaba dictando. En realidad no podía dar cuenta del acto de escribir en si mismo. Estas palabras podrían ser, digámoslo así, la síntesis de mi disertación ante ustedes.

Manuel Antonio Velásquez, Psicoanalista

Trabajo Presentado en el:

COLOQUIO INTERNACIONAL:

“MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS: 104 AÑOS DESPUÉS”

2-4 Julio 2003 Auditórium Edificio H, 2º nivel

Campus Central, Universidad Rafael Landívar.

REFERENCIAS

Albizurez, F. La niñez y la primera juventud de Asturias. Unas reflexiones sobre la relación entre obra, autor y contexto. Cultura de Guatemala, II, 9-17. (1998).

Asturias, M  Leyendas de Guatemala. Buenos Aires: Biblioteca clásica y contemporánea, Losada. (2002).

Asturias, M El hombre que lo tenía  todo, todo, todo . Guatemala : Piedra Santa . (2002 ).

Asturias, M El Señor Presidente. San José : Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA. (1988).

Foucault, M. ¿que es un autor?. En Michel Foucault, Entre Filosofía y Literatura [1999]. Obras Esenciales, Vol. I. Editorial Piados: Barcelona. (1969).

Foucault, M. La Trasfábula. En Michel Foucault, Entre Filosofía y Literatura [1999]. Obras Esenciales, Vol. I. Editorial Piados: Barcelona. (1969).

Herreros, G y Hassan, S. Presentación de la Sección Psicoanálisis y Literatura, revista en línea Acheronta . Consultado en Mayo 15, 2003 en http://www.acheronta.org/literatura12.htm#(2). (2003)

Kristeva, J. El porvenir de una revuelta. Barcelona: Seix Barral. (2000)

Lacan, J. El seminario. Libro 2: El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica. Buenos Aires: Paidós. (2000).

Pichon-Rivière, E (1997). El proceso creador. Del psicoanálisis a la psicología social III. Buenos Aires : Ediciones Nueva Visión.

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