Dr. Dingo

Hay muchas anécdotas sobre los perros del Dr. Sigmund Freud, se dice que atendía la consulta acompañado por su perra Jofie/Topsy, una chow chow que le había regalado su hija Ana (luego de la trágica muerte de su mascota anterior). Freud era muy atento a las reacciones de ella frente a los pacientes puesto que notó que Jofie tenía un efecto tranquilizante en sus pacientes, especialmente en los niños y parecía darle algunas pistas sobre su estado emocional.

En sus últimos años el doctor Freud estableció una relación muy estrecha con sus mascotas y en varias ocaciones hizo referencia a su relación con ellas. En una carta que le escribe a una de sus expacientes (y también psicoanalista), Marie Bonaparte[1], le dice: “Los motivos por los que se puede querer tanto a un animal con tanta intensidad; es porque se trata de un afecto sin ambivalencia, de la simplicidad de una vida liberada de los insoportables conflictos de la cultura. Los perros son más simples, no tienen la personalidad dividida, la maldad del hombre civilizado ni la venganza del hombre contra la sociedad por las restricciones que ella impone. Un perro tiene la belleza de una existencia completa en sí misma, y sin embargo a pesar de todas las divergencias en cuanto a desarrollo orgánico, existe el sentimiento de una afinidad íntima, de una solidaridad indiscutible. A menudo cuando acaricio a Topsy me he sorprendido tarareando una melodía, que pese a mi mal oído, reconocí como el Aria de Don Juan. Mucho más agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover la cola de placer o ladrar expresando displacer. Nos recuerda a los héroes de la Historia, y será por eso que a muchos se los bautiza con el nombre de alguno de esos héroes”.

Desde muchas perspectivas tener una mascota tiene efectos terapéutico y se considera una opción de medicina preventiva, son varios los estudios y los grupos que ha descubierto y promovido los efectos positivos en la salud mental y física en los seres humanos. Pero más allá de que los animales de compañía pueden favorecer los procesos de recuperación en enfermedades psíquicas y físicas, las mascotas pueden hacer nuestra vida muchos más agradable, productiva y satisfactoria. El vínculo con las mascotas contribuye a que las personas, especialmente los niños, desarrollen valores como la amistad, el amor, la tolerancia y el respeto a la vida, así como promueve el sentido de responsabilidad. Esta relación también nos permite ser más humanos ya que el demostrar empatía y actitudes positivas hacia un animal de compañía nos motiva a hacerlo también con nuestros semejantes.

En el caso particular de los niños, una temprana relación con una mascota coadyuva al desarrollo integral, le permite una sensación de ser aceptado y querido, se convierte en una fuente de gozo y contribuye a la satisfacción de diversas necesidades afectivas. El establecer un vínculo entre los niños y su mascotas puede ayudar a establecer lazos basados en el respeto, la tolerancia, el cariño, la empatía y compasión. Al mismo tiempo les pude permitir relacionarse con la naturaleza, fijar límites y establecer hábitos positivos. En los más pequeños una mascota pude estimular su creatividad, fomentar su socialización y desarrollar habilidades físicas.

En el hogar y en el contexto familiar una mascota puede favorecer la comunicación y los vínculos bilaterales de sus miembros, permite la incorporación de actividades colectivas que fomentan experiencias constructivas y significativas en cuanto a las relaciones, la disciplina y el trabajo colaborativo.  Por otro lado la convivencia familiar con una mascota puede ser útil a los padres para abordar diferentes temas vinculados a la vida y sus vicisitudes como: la muerte, el duelo, el abandono, la perdida, la reproducción, el nacimiento, la relaciones humanas, la violencia simbólica y física, las enfermedades y los accidentes.

A nivel individual también tiene beneficios el tener una mascota, ya que disminuye el sentimiento de soledad, mejora el humor, motiva a la actividad física, favorecer la recuperación de enfermedades físicas y psicológicas y nos libera del estrés.

Sin embargo el tener una mascota implica un compromiso y muchas responsabilidades que debemos tomar en cuenta. Es importante que nuestra mascota sea tratada con respeto y dignidad, debemos entender que son esas mismas implicaciones y responsabilidades las que crean un contexto favorable para el aprendizaje.

Consideración y recomendaciones para tener una mascota:

  • Evalúe el espacio y el tiempo que puede dedicar a su mascota y considérelo al momento de elegir una. Hay muchas opciones de animales de compañía y seguramente encontrara uno que sea coherente con su estilo de vida.
  • Incluya a todos los miembros de la familia en la elección de la mascota, especialmente a los mas pequeños. No olvide considerar la opinión y deseo de todos buscando consensos, no deje de lado las condiciones de salud de los miembros de la familia para que la mascota favorezca su recuperación o asistencia.
  • Cree conciencia dentro de la familia que un animal es un ser vivo, con necesidades, sensaciones y sentimientos, que debe ser atendido y considerado dentro del entorno. Una mascota no es sinónimo de juguete. Es importan que comprenda que requerirá de atención y que deberá vivir toda su vida con la familia.
  • Favorezca la crianza de su mascota como un medio para educar y trasmitir valores a los niños, involucre a todos los miembros de la familia y planifique su cuidado en conjunto. Trasmita a los más pequeños como se modificará la dinámica familiar y cuales son las condiciones para tener un miembro más de otra especie en la familia.

Por: Lcdo. Manuel A. Velásquez y Alvarado, Psicoanalista
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Twitter: @entre_dichos

Enlace de interés, Observatorio pro derechos de los animales: https://www.facebook.com/odaguatemala

[1] Freud, M. (1966). Sigmud Freud: mi padre. Ediciones Hormé S.A.E.

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