Sindrome Déficit Atencional:

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Cualquier niño puede no prestar atención, distraerse con facilidad, actuar de manera impulsiva o ser hiperactivo a veces, pero el niño con este síndrome muestra estos síntomas y este comportamiento con mayor frecuencia y severidad que los otros niños de su misma edad o nivel de desarrollo. Este cuadro ocurre en el 3 a 5% de los niños de edad escolar. Suele comenzar antes de los siete años y continuar hasta que el niño llega a ser adulto.

Aún cuando el niño con este síndrome quiere ser un buen estudiante, su comportamiento impulsivo y su incapacidad para prestar atención en clase con frecuencia interfiere y le causa problemas. Los maestros, los padres y los amigos saben que el niño se está portando mal o que es diferente, pero no saben exactamente qué es lo que está mal.

Existen varios subtipos de Síndrome de Déficit Atencional, según predomine la desatención o la hiperactividad:

  • Tipo predominantemente COMBINADO: Cumple los criterios de atención y de hiperactividad.
  • Tipo predominantemente HIPERACTIVO: Cumple los criterios de hiperactividad pero no llega a los necesarios de falta de atención.
  • Tipo predominantemente DE ATENCIÓN: Cumple al menos seis de los criterios de déficit de atención, pero no los de hiperactividad.

El más común es el combinado y, en las niñas, parece predominar el de inatención. En los tipos combinados, la hiperactividad e impulsividad hacen que, con bastante frecuencia, sufran accidentes, puesto que no son capaces de calibrar los peligros de sus acciones (cruzar en rojo, patinar en terrenos no adecuados, lanzarse con la bici por una cuesta muy empinada, etc.)

¿Quiénes deben realizar el diagnóstico y cómo tratarlo?

En principio, el diagnóstico y el tratamiento deben ser el multidisciplinar. El examen de un psicólogo, y de un psiquiatra o neurólogo es imprescindible, porque las áreas que estos profesionales abarcan son básicas para reeducar un síndrome de déficit de atención con hiperactividad.

El tratamiento debe ser farmacológico y de orientación psicológica, con la finalidad de conseguir una reducción de la hiperactividad y un tratamiento adecuado para modificar las conductas impulsivas e incrementar la atención. El tratamiento farmacológico debe ser prescrito por un neurólogo o psiquiatra.

No es aconsejable medicar a un niño menor de seis años, aunque se han tratado niños de tres años cuya sintomatología era muy grave y el beneficio de la terapia farmacológica era imprescindible.

Desde luego los fármacos no son la panacea del tratamiento pero facilitan la tarea cuando se tiene que seguir una reeducación y un tratamiento psicológico con estos niños. Cerca de un 20% de los niños pueden dejar la medicación al cabo de un año, puesto que además se supone que se ha trabajado con ellos desde el plano psicológico.

El tratamiento psicopedagógico tiene tres grandes frentes, familia, escuela y terapia, que deben conocerse perfectamente para poder trabajar sobre las diferentes áreas y conductas.


Fuente: http://www.psicologiainfantil.cl/ • Imagen: neuropsin.wordpress.com

Lic. Manuel Velásquez • 2369-8068 • consultorio@entre-dichos.net

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